Feb 6, 2011
Doloroso
Feb 5, 2011
Rational Irrationalities
Feb 4, 2011
Feb 3, 2011
Como?
E esta ...
.....só passou um dia.
Feb 2, 2011
El tamaño de la deuda

El Acuerdo Social y Económico, y las extrañas ausencias

Oct 30, 2010
Perplejidades del Zapaterismo (IV): En 2010 estamos mejor que en 2004

Oct 19, 2010
Guerra de Divisas
Ojalá que el Euro no salga tan mal parado como la mayoría apunta... Dios mío, cuándo una buena noticia para Europa???!!!!
Gráfico: Tipo de cambio dólar/euroSep 24, 2010
Sobre los presupuestos de 2011, recién aprobados
Al mismo tiempo, como bien subrayaba hoy Carrascal en su columna del ABC, el PP ha podido perder una oportunidad de afirmarse. Dice el sabio periodista que, “... sabiendo que los presupuestos iban a pasar de un modo u otro, ¿por qué no tuvo el gesto de decir al presidente: «Aquí tiene seis de nuestros votos, para que no tenga que pagar el exorbitante precio que le piden los nacionalistas vascos. Y se los ofrecemos gratis, sin pedir nada a cambio. Es más, sabiendo que esos presupuestos que ha presentado, como los anteriores, no van a servir para nada. Pero siempre será mejor que el indigno trato que está a punto de consumar. Nosotros pensamos antes en el bien de España que en el de nuestro partido, porque, a la postre, es el mismo». Sería interesante saber la respuesta de Zapatero a esa oferta. Por desgracia, nos quedaremos sin conocerla.”
Mientras, Basagoiti, uno de los políticos inteligentes en el país con más sensatez y honestidad, dice que “apoyará a López con más lealtad que a Zapatero”. Y es que el líder del PP vasco sabe que el lehendakari acaba de estar entre la espada y la pared.
Acabamos de ser testigos de varias de las características más infames de la política en general, y muy comunes en el zapaterismo en particular: compra de votos, desequilibrios presupuestarios, falta de ética, desigualdad entre autonomías, y viento para el nacionalismo más egoista. A cambio del simple y efímero poder, pero con la retórica buenista de siempre.
Sep 15, 2010
Zapatero e significado do desemprego
Que significa desemprego? Que significa ter 20% de taxa de desemprego? O primeiro-ministro espanhol, Sapateiro, afirmou ontem numa conferência sobre emprego com máximos representantes de organismos internacionais, entre eles o FMI, que os quase 5 milhões de desempregados em Espanha não eram parados (estranha e significativa palavra usada vulgarmente em espanhol ibérico para dizer desempregados), porque uma pessoa desempregada em Espanha (presupondo que se está a formar naqueles cursos que o ministério oferece), não está desempregado,“está a trabalhar para o seu país”. O director do FMI, Strauss-Khan, e os que rodeavam ao espanhol, entre eles o seu homólogo grego e a presidenta de Libéria, não davam crédito a tal surrealismo. E aqui, a gente não sabia se rir, ou chorar, ante tal absurdo. O lógico é que já ninguém acredite que o “presidente” realmente acredita o que diz... E o trágico e terrorífico consiste em que, na verdade, sim acredita o que diz, e que pense que os “parados” espanhóis (a metade do número total da Europa) estão contentes por sentir que estão a trabalhar para o seu país.
Além disto, Zapatero concluiu com que Espanha é e deve ser um laboratório para experimentar com esse paradigma. Ou seja, 5.ooo.ooo de guinea pigs... O que se negou a dizer foi que, pouco tempo antes das últimas eleições, o meio milhão de desempregados fazendo estes “cursillos” não contava nas listas oficiais como desempregados. Assim é como os políticos maquilham as cifras reais, muito mais dramáticas.
Em Oslo, seria mais sensato dizer enfrente de Strauss Kahn que uma parte desses quase 5 milhões de “parados”, por exemplo, sim trabalham, mas na densa economia submergida que todos conhecemos, mas que Zapatero (por ter passado de colar posteres para as juventudes socialistas a ser Presidente do Governo) talvez não conhece em detalhe .
May 31, 2010
La conspiración totalitarista del mercado
Así, mientras los ideólogos “full-time” aún pasan más tiempo peleando para vencer con sus argumentos a sus teorías y recetas enemigas, la fricción social galopante en nuestra democracia se “institualiza”, perpetuando el conflicto entre ciudadanos, y las verdaderas insituciones políticas flaquean como nunca desde 1978. Los ideólogos “full-time”, que sólo ven a través de las lentes de su credo dogmático, invierten sus días de crisis en senalar con el dedo presuntos demonios extranjeros o indígenas, de traje y gel fijador, en lugar de examinar las causas estructrales reales de la quiebra de nuestra paz y nuestro bienestar (en principio, elementos comunes al conservadurismo y progresismo) sin prejuicios doctrinarios.
Existe en estos momentos una serie de críticos con la costumbre de atribuirle poderes totalitarios y demoníacos al neoliberalismo y al neoconservadurismo, escapándo de la cuestión principal (cometiendo además un gran disparate). Estos críticos no se darán cuenta -o sí- de que comparten con Franco las mismas obsesiones sobre una conspiración judeo-masónica, y olvidan que observando desde muy arriba los problemas, determinadas veces se pierde la perspectiva de los problemas más locales y el contacto con la vida terrena. Un poder totalitario se impregna en la sociedad, planificando las vidas de las personas y (para usar las palabras de la mayor filósofa sobre la materia, Hannah Arendt) anulando cualquier síntoma de espontaneidad. De entre los pecados del neoliberalismo y el neoconservadurismo, que como sistema de ideas humano e imperfecto los tiene, no se encuentran los totalitarios. De todas formas, ni Margaret Thachter, principal exponente de esta tradición en Europa, fue quien de anular las políticas sociales – visó entre otras redisenar algunos elementos para eliminar las burocracias ineficientes que interrumpían el acceso a los servicios por parte de los británicos. Vivienda, educación y salud continuaron a ser intocables, para que después de unos anos, Tony Blair, retomase algunos de los conceptos sobre políticas sociales de la tory para desarrollarlos e incrementar así la eficiencia y la universalidad del sistema de bienestar. La competencia entre diversas entidades para la oferta de servicios públicos fue clave para su mejoría.


